El alumno será capaz de adquirir nuevos conocimientos por propia cuenta, es decir, se apropiará de una autonomía congruente a su edad.
El alumno desarrollará las habilidades prácticas necesarias para llevar la teoría a la realidad, aplicando sus conocimientos en la resolución de problemas.
El alumno forjará una identidad propia y un juicio crítico, actuando con integridad y asumiendo la responsabilidad moral de sus decisiones.
El alumno fomentará el respeto a la diversidad, la empatía y el trabajo colaborativo para contribuir a una cultura de paz en su comunidad.
Desde su origen, el CCH adoptó los principios de una educación moderna, considerando al estudiante como un individuo capaz de construir por sí mismo el conocimiento y encontrar sus aplicaciones. En este sentido, la labor del docente consiste en dotar al alumno de los instrumentos metodológicos necesarios para forjar una sólida cultura científico-humanística.
En nuestro modelo, el proceso de aprendizaje cobra mayor importancia que la enseñanza tradicional. Por ello, la metodología del Colegio persigue que el estudiante asuma un rol participativo, optimice su capacidad creadora y desarrolle una sólida autonomía informativa.
Para lograr un conocimiento auténtico, el alumno participa activamente bajo la guía del profesor. Lejos de ser un simple transmisor de datos, el docente actúa como un acompañante que diseña experiencias de aprendizaje. Su objetivo es que el estudiante aprenda a investigar, reflexionar y actuar por cuenta propia. Este enfoque, enriquecido por el trabajo colaborativo entre el cuerpo docente, no resta autoridad al profesor, sino que la reafirma a través de su experiencia y habilidades intelectuales.
Al promover un aprendizaje dinámico, se garantiza que el estudiante mantenga una participación activa no solo en el aula, sino también en los trabajos de investigación y en las prácticas de laboratorio.